Play Station se inmola, y nos debería dar igual.

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La noticia archicomentada por todos: “Sony anuncia el fin de los juegos con formato disco.” Muchos creadores de contenido, coleccionistas y profesionales del sector han salido a sus balcones digitales enfurecidos por la medida, pero todavía creo que hay ciertos aspectos que han dejado abandonados. Vaya por delante que desde esta página siempre se recomienda la experiencia de jugar en formato físico, pero creo que el cierre de la producción de blu rays no es la enfermedad, sino el síntoma. Así que, si me permitís, me gustaría divagar un poco.

El contexto digital

Si queremos buscar el origen de esta decadencia digital, no hace falta mirar a la nube ni a las tendencias actuales; hay que volver la vista atrás, al punto de inflexión que supuso la PlayStation 3. Y dejad de lado la tienda de la Wii; aquello era un mecanismo para fidelizar al jugador dando puntos por sus compras y que solo eran canjeables por juegos de consolas pasadas o algún título de WiiWare. Lo de Sony fue algo distinto: un caballo de Troya que entró en nuestros salones envuelto en la promesa de la comodidad, del acceso inmediato y de la oferta perpetua.

¿Qué nos vendieron en ese momento? La ilusión de la expansión. Los DLCs se presentaron, inicialmente, como un gesto de generosidad: ese pequeño extra para prolongar la vida de una aventura que se había quedado corta. Pero esa semilla, con la distancia que nos da el 2026, revela su verdadera naturaleza: fue el inicio de la normalización de lo incompleto.

Hoy hemos claudicado. Hemos aceptado, casi con resignación, que una nueva entrega de Pokémon salga al mercado con un “ya vendrá el contenido después” o que un juego, si funciona como una patata caliente el día uno, sea irrelevante porque ‘ya lo arreglarán con un parche’. Hemos dejado de comprar juegos para comprar promesas de juegos. Por tanto, adquirir un título de salida en la actualidad no es un acto de consumo; es un acto de fe ciega en que, eventualmente, el producto que has pagado —físico o digital— dejará de ser esa experiencia fracturada que te han entregado.

La mercadotecnia actual

Steam lleva existiendo casi 3 décadas en las que los directivos de Sony han vivido tranquilos. ¿Por qué este cambio ahora? Me atrevo a especular que la llegada hace unos años de los steamdecks supuso un palo para sony. Juegos potentes que anteriormente vendía Sony a precio de rebaja de steam. Además los steamdecks los fabrican numerosas marcas, creando así una batalla de competencia que la marca nipona no debe querer librar. Y por si eso fuera poco, Steam saca una consola optimizada para que los jugadores que abandonen Playstation no necesiten volver. Pero esta competencia no es la herida de Sony. Durante años esta marca ha conseguido mantener a raya a Nintendo mediante juegos exclusivos de gran calidad y que me atrevo a citar:

  • En los 90s Sony explotaba en exclusiva franquicias como: Metal Gear, Medievil, Final Fantasy (VII-XII)…
  • En los 2000s surgieron Jack & Daxter, Ratchet & Clank, SlyCooper, los títulos principales de Kingdom Hearts, God of War, Little Big Planet…

¿Cómo no iban a ser un éxito las consolas anteriores? Tenían títulos exclusivos para todos los géneros que competían en igualdad de condiciones con los clásicos de la “Gran N”. Sin embargo, si repasamos esa lista, podemos comprobar como, mientras es imposible jugar un Zelda en una consola no-nintendera, existen ports para jugar a la mayoría de esos títulos, o en algunos casos, los lanzamientos son comunes con PC.

El futuro del arte

Como jugador y coleccionista me preocupa que algún día no pueda tener en mi estantería esos grandes juegos que compro. Me gusta pensar que al adquirir legalmente un título cumplo con mi parte del trato: el fabricante me aporta una entrega de calidad y yo pago el precio con el que lo distribuye. En ese pacto imaginario, se contempla que cuando me de la nostalgia podré volver a peregrinar a Zanarkand o visitar Ivalice sin necesidad de un servidor disponible. Así que sí, el futuro del videojuego pasa por dos caminos:

  • Comprar tus juegos en el servidor que más tiempo vaya a sobrevivir. Lo que implica aceptar la premisa que no todos los servidores estarán allí para siempre.
  • Atesorar y cuidar los cartuchos de generaciones pasadas y actuales.

En esta segunda vía surgen numerosas soluciones legales, como nuevo hardware FPGA, o consolas retro estilo Evercade. Evercade es una marca que reproduce consolas y recopilaciones de juegos clásicos en cartucho. Sus juegos cuentan con licencia de los creadores y son una forma de tener una experiencia cercana a la de décadas pasadas. A partir de aquí te dejo algunas consolas con las que luchar frente a este apagón.

Consolas retro recomendadas

Consola retro

Evercade VS-R

La Evercade VS-R es la nueva versión de la galardonada consola retro, ahora con un nuevo diseño. Hecha para uso en TVs desde casa, incluye un mando y tiene soporte para hasta cuatro. Los juegos de evercade los crea la propia empresa y los venden con caja, cartucho y manual de instrucciones.

RetroN 1

Consola compatible con juegos y mands originales de NES. La empresa fabricante cuenta con más consolas con las que jugar a otros juegos clásicos originales.

Analogue 3D y Analogue Pocket

Las consolas de Analogue son de gran calidad y diseño. Actualmente utilizo 2 de ellas y puedo afirmar que es la mejor manera de jugar a títulos clásicos en sus cartuchos originales.

¿Y por qué nos debería dar igual?

Aunque Sony sea una empresa poderosa, actualmente los videojuegos están en una edad de transición. El mercado indie se ha estabilizado y son más accesibles que nunca. Iniciativas como las consolas que acabo de recomendar son cada vez más frecuentes. Y empresas como Nintendo, a pesar de la gamekeycards siguen respetando a su público más coleccionista. Lo de hoy ha sido un palo, pero desde hace mucho tiempo el futuro de los videojuegos no pasa por la consola más potente, sino por los mejores juegos.

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